sábado, 6 de junio de 2009

Rabia


Decenas de hombres bajaron hasta el centro cargados de rabia, querían la cabeza de los infieles y no albergaban compasión alguna por los hombres que como ellos caminaban sobre sus propios pies, miraban con sus propios ojos,… La gente los veía y decían: “Mirad ahí va la rabia del hombre bajando en busca del hombre mismo, persiguiendo sus propias sombras”. Las infieles sombras esperaban sin temor ni agitación el encuentro con la rabia que ellos mismos habían engendrado y que no habían podido tolerar… Un niño llegó a la plaza donde las sombras de los hombres esperaban su propia rabia y les preguntó: “¿Qué es una sombra sin luz?” La rabia enfilaba sus últimos pasos antes de llegar a la plaza, sus antorchas iluminaban la calle y el niño llegó hasta ellos y les preguntó:”¿Qué es una luz sin sombra?”